Census: déficit de bienes sube a US$134,900 millones | Comprando América
Por Equipo Comprando América · 2026-10-28
Census reporta mayor déficit de bienes e inventarios en septiembre. Qué comprobar sobre costos, existencias y caja al evaluar una empresa.
Estados Unidos registró en septiembre de 2026 un déficit comercial de bienes de US$134,900 millones, frente a US$132,100 millones en agosto, según el informe adelantado que la Oficina del Censo publicó el 28 de octubre. Las exportaciones aumentaron, pero las importaciones crecieron más en dólares. La misma publicación estimó incrementos mensuales de 0.6% en los inventarios mayoristas y de 0.3% en los minoristas. Es información para revisar la exposición comercial y el capital de trabajo de un negocio; no demuestra, por sí sola, cómo le está yendo a una empresa específica.
Qué cambió en el reporte de septiembre
De acuerdo con el comunicado oficial de Census del 28 de octubre, las exportaciones de bienes alcanzaron US$209,200 millones, US$5,300 millones más que en agosto. Las importaciones llegaron a US$344,100 millones, un incremento de US$8,100 millones. La diferencia entre ambos movimientos amplió el déficit aproximadamente US$2,800 millones. Las cifras de esta sección están redondeadas como en el comunicado; las tablas publican cantidades más precisas.
El saldo negativo significa que el valor de las importaciones superó al de las exportaciones dentro de esta medición. No significa que las empresas estadounidenses hayan perdido esa cantidad de dinero. Tampoco es un balance de utilidades, una deuda vencida ni una estimación del resultado de una adquisición. Un importador puede tener utilidades mientras el déficit nacional aumenta; para saberlo hacen falta sus ventas, costos y gastos, no una deducción automática a partir del agregado.
Bienes, servicios y precios: tres límites de la comparación
Este avance se refiere al comercio de bienes. No debe presentarse como el saldo combinado de bienes y servicios, ni compararse sin ajustes con un titular que sí incluya servicios. Además, septiembre es el periodo medido y el 28 de octubre es la fecha de publicación. Mantener ambas referencias evita describir estas cifras como operaciones realizadas hoy o confundir una nueva entrega estadística con información de otro mes.
El informe es preliminar y está sujeto a revisión. Su documentación y tablas explican que las cifras están ajustadas por estacionalidad, pero no por cambios de precios. Por ello, un aumento en dólares no equivale automáticamente a más unidades físicas. La metodología también excluye derechos de importación, flete y seguro de la valoración aduanera de las importaciones. Ese valor no representa todo lo que cuesta recibir mercancía lista para vender.
Para analizar un negocio importador conviene reconstruir su costo efectivo con facturas y contratos: mercancía, transporte, seguro, cargos aplicables y almacenamiento. Esa reconstrucción es análisis empresarial propio, no una cifra adicional de Census. Dos compañías que compran productos similares pueden tener costos distintos por volumen, condiciones de entrega o acuerdos con proveedores. El dato nacional no permite suponer que ambas absorbieron el mismo aumento ni que lo trasladaron al cliente.
Los inventarios crecieron, pero el dato no mide rotación
Los inventarios mayoristas se estimaron en US$1,011,500 millones al cierre de septiembre, 0.6% más que en agosto y 7.4% por encima de septiembre de 2025. Los minoristas se calcularon en US$885,300 millones, con aumentos de 0.3% mensual y 4.8% anual. El reporte incorporó revisiones mayoristas difundidas el 26 de octubre. Por tanto, comparar con una publicación anterior exige comprobar que se esté utilizando la misma versión de la serie.
Según la descripción del programa estadístico, estos inventarios representan valores al final del mes de las empresas cubiertas por sus encuestas comerciales. No son ingresos cobrados durante septiembre. Tampoco revelan cuánto tarda cada negocio en vender sus existencias. La fotografía de cierre y el movimiento de ventas responden a preguntas diferentes; para evaluar liquidez hacen falta ambas.
Análisis de Comprando América: más inventario puede acompañar una preparación de temporada, una ampliación del catálogo o mercancía que se está vendiendo lentamente. Esas son hipótesis posibles, no explicaciones confirmadas por este reporte para una empresa. Antes de escoger una interpretación, resulta necesario revisar antigüedad, cantidades, precios y ventas por producto. Un total contable creciente puede ocultar diferencias importantes entre artículos con demanda y artículos inmovilizados.
Qué revisar al evaluar una empresa que compra mercancía
En una adquisición, el inventario merece una revisión separada del precio general del negocio. El punto de partida es conciliar el listado de existencias con el conteo físico y los registros contables. Después conviene identificar qué pertenece efectivamente a la empresa, qué está en consignación y qué mercancía ya se comprometió con clientes. Un mismo producto no debería valorarse como disponible si su situación contractual o su condición física indican otra cosa.
El siguiente paso es revisar la antigüedad de las existencias y su relación con ventas comprobables. No basta con preguntar cuánto vale el almacén. También importa cuándo se compró la mercancía, cuándo se vendió por última vez cada referencia y qué descuentos fueron necesarios. El tratamiento de productos dañados, obsoletos o de difícil salida debe quedar identificado; no puede resolverse aplicando el incremento nacional de inventarios a todos los artículos de una empresa.
La revisión de caja requiere conectar esas existencias con los plazos de pago y cobro. Pagar a proveedores antes de vender puede exigir recursos adicionales, aunque el margen comercial parezca suficiente. Cobrar tarde añade otra diferencia. Ninguna de estas condiciones se conoce leyendo el saldo comercial de Estados Unidos: se documentan con estados de cuenta, antigüedad de cuentas por cobrar, obligaciones con proveedores y acuerdos vigentes.
Un ejemplo hipotético de capital inmovilizado
Supóngase una distribuidora ficticia que mantiene inventario registrado al costo por US$240,000. En una revisión se identifican US$60,000 en productos sin ventas recientes. Eso equivale al 25% del inventario registrado: US$60,000 divididos entre US$240,000. El porcentaje describe únicamente este ejemplo y no procede del informe de Census. Tampoco significa que esos productos carezcan de valor o deban descontarse por completo.
Para decidir cómo tratarlos sería necesario comprobar su estado, demanda, posibilidad de devolución y condiciones de venta. Si además la empresa debe pagar pronto a sus proveedores, la caja disponible puede necesitar una revisión independiente. El comprador no debería contar los mismos productos simultáneamente como mercancía vendible a precio completo y como efectivo inmediatamente disponible. La negociación necesita una definición documentada del inventario que se entrega, su valoración y los ajustes correspondientes.
Documentos y preguntas para una revisión útil
Solicitar un inventario por referencia, cantidad, costo y fecha de adquisición, conciliado con la contabilidad y el conteo físico.
Contrastar las existencias con ventas, devoluciones y descuentos recientes para distinguir movimiento real de expectativas del vendedor.
Revisar facturas y contratos de proveedores, condiciones de entrega y compromisos de pago que seguirán después de la operación.
Separar el valor de la mercancía del efectivo necesario para sostener compras, gastos y cobranza durante la transición.
Documentar criterios de valoración y diferencias pendientes antes de convertir un indicador macroeconómico en un supuesto del precio.
El reporte de septiembre aporta contexto verificable sobre comercio e inventarios; la decisión sobre una empresa depende de evidencia propia y de sus condiciones particulares. No permite garantizar rentabilidad, acceso a crédito ni resultados de una compra. Para conocer el enfoque de preparación de Comprando América, consulte GPS. La información de esta nota es general y no constituye una recomendación personalizada de inversión.
Fotografía de archivo ilustrativa: puerto de Houston, Texas, capturada entre 1980 y 2006. Carol M. Highsmith, colección de la Library of Congress, registro 2011631053. La ficha indica que no se conocen restricciones de publicación. Procedencia y derechos de la imagen. No representa operaciones de septiembre de 2026 ni la situación actual de una empresa.