¿Quién está ganando dinero en un mercado incierto? | Comprando América

Por Equipo Comprando América · 2026-10-05

Explico por qué prepararse con liquidez, criterio y paciencia importa más que copiar a quien ganó durante una crisis.

Por Diego Alcalá

Cuando un mercado se pone incierto, todos quieren saber lo mismo, ¿Quién está ganando, y cómo le copio? La respuesta popular suele apuntar a tres figuras. El que “lo vio venir”, el que tuvo suerte, o el que fue lo bastante audaz para apostar fuerte en la dirección que tomo el mercado. Y las tres respuestas, en general, están equivocadas. Los que de verdad ganan en la incertidumbre rara vez son los profetas o los temerarios. Son, casi siempre, los que estaban preparados antes de que la incertidumbre llegara.

Esa distinción —entre predecir y prepararse— debería cambiar nuestra manera de querer enfrentar las crisis que están por venir, porque una no se puede aprender y la otra sí.

No es quién adivinó, es quién estaba listo

Empecemos por desmontar el mito del que “lo vio venir”. Nadie predice las crisis de forma consistente; el que acertó esta vez, casi siempre falló las anteriores y fallará las próximas. Muchas veces caemos el sesgo de supervivencia. Durante la Segunda Guerra, Abraham Wald analizaba los aviones que volvían con impactos de bala y advirtió que reforzar donde tenían más agujeros era un error, esos aviones habían vuelto. Los que recibían disparos en otras zonas simplemente no regresaban para ser estudiados.

Con los ganadores en mercados de alta volatidad pasa igual. Vemos al que apostó fuerte y ganó, y queremos copiarlo, sin ver a los muchos que apostaron igual de fuerte y desaparecieron del mapa. El audaz que celebramos puede ser, simplemente, el avión que volvió. Por eso copiar al ganador visible es peligroso, no ves el cementerio de los que hicieron lo mismo y perdieron.

La incertidumbre no borra oportunidades

Entonces, ¿Desaparecen las oportunidades cuando todo se vuelve volatil e incierto? Al contrario. La incertidumbre no elimina las oportunidades; solo afina el filtro que separa a quien puede aprovecharlas de quien no. Louis Pasteur decía que “la suerte favorece a la mente preparada”. La crisis reparte oportunidades a manos llenas; solo que únicamente las recoge quien llegó con las manos libres.

Las ventajas se construyen antes, no durante la crisis

Las ventajas que importan en una crisis no se consiguen en la crisis. Se construyen antes. Ya he escrito sobre cada una, así que solo las nombro. Liquidez, para poder comprar cuando otros están forzados a vender; información y criterio, para reconocer una oportunidad cuando aparece disfrazada de catástrofe; y paciencia, para haber esperado sin gastar pólvora en falsas alarmas. Quien intenta conseguir estas tres cosas cuando ya estalló el problema, llega tarde. Son como un paracaídas, se empacan antes de saltar, no durante la caída.

Dónde suele refugiarse el dinero sereno

En la práctica, cuando el entorno se enrarece, (por el motivo que tú quieras nombrar) el dinero inteligente tiende a gravitar hacia lo que sigue siendo necesario pase lo que pase. Sectores defensivos, vivienda asequible, necesidades básicas, flujos recurrentes. La gente seguirá comiendo, medicándose, buscando un lugar para rentar, pagando servicios esenciales y consumiendo energía aunque la bolsa tiemble o el sistema financiero entero colapse. Los activos atados a esas necesidades suelen sufrir menos y recuperarse antes.

John Templeton en pleno 1939, con Europa entrando en guerra y el pánico dominando los mercados, hizo algo que visto hacia atrás parece lógico, pero que en su momento no se comprendió, compró pequeñas cantidades de prácticamente todas las acciones baratas que pudo. No porque adivinara el desenlace de la guerra, o tuviera a un caballo ganador para la misma, sino porque estaba estructurado para beneficiarse del pesimismo extremo de otros. Años después, esa decisión lo hizo rico. No predijo nada, se posicionó.

Lo que sí puedes replicar

Y llegamos a lo más importante, porque es lo único verdaderamente útil de todo esto. No puedes copiar la inversión exacta de quien ganó, básicamente porque su oportunidad ya pasó, su contexto era único, su momento no se repetirá. Intentar replicar el “qué” es perseguir un tren que ya salió de la estación. Ya no vas a poder comprar Bitcoin en 1,000 dólares ni metros cuadrados en San Padro a 5,000 pesos.

Lo que sí puedes replicar es el “cómo”, la estructura de pensamiento y de toma de decisión. La diferencia es la misma que hay entre copiar un plato y aprender a cocinar. Si copias el plato, dependes de que te den la receta exacta cada vez; si aprendes a cocinar, puedes resolver con lo que tengas al alcance. La estructura replicable es esa, mantener liquidez por principio, definir tus criterios en calma, no confundir volatilidad con deterioro, juzgar por proceso y no por resultado, y tener la disciplina de actuar cuando otros se paralizan. Eso —y no una acción específica ni un sector de moda— es lo que de verdad se transfiere de un ganador a otro.

Así que la próxima vez que veas a alguien ganando dinero en medio del caos, no le preguntes qué compró o en que deberías invertir tú. Pregúntate qué tenía listo antes de que el caos empezara, y qué forma de pensar lo llevó hasta ahí. Porque el mercado incierto no crea ganadores de la nada; revela quién hizo la tarea cuando nadie lo estaba viendo. La incertidumbre no es el examen, es solo el día en que se entregan las calificaciones.

Y tú, Si mañana llegara la próxima crisis, ¿Estarías entre los que tienen con qué aprovecharla, o entre los que solo tendrán con qué lamentarla?

Manuscrito de Diego Alcalá, 5 de octubre de 2026.

Contenido educativo y de opinión. No constituye asesoría financiera ni una recomendación de inversión.

Imagen principal: Bolsa de Nueva York. Foto de David Vives / Unsplash, utilizada bajo la licencia Unsplash. Imagen ilustrativa.

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