El riesgo de contraparte | Comprando América

Por Equipo Comprando América · 2026-09-03

Lehman, FTX y Madoff no fallaron por una mala tesis de inversión: fallaron como custodios. Diego Alcalá explica por qué hay que diversificar instituciones, no solo activos.

Por Diego Alcalá

En septiembre de 2008, mientras muchos ahorradores dormían tranquilos pensando que su dinero estaba «seguro» en el banco, Lehman Brothers —un gigante de Wall Street con 158 años de historia— se desplomaba como un castillo de naipes. Millones de inversionistas perdieron todo, no por una mala decisión de inversión, sino por algo que pocos entendían o pensaban: el riesgo de la contraparte.

Pienso la sensación de vulnerabilidad que se puede llegar a experimentar cuando te das cuenta de que una institución aparentemente sólida puede desvanecerse de la noche a la mañana, llevando consigo el patrimonio de quienes confiaron en ella. El riesgo de contraparte no es solo un concepto académico.

Qué es realmente el riesgo de contraparte

El riesgo de contraparte es simple en su definición: es la posibilidad de que la persona o institución con la que realizas una transacción financiera no pueda cumplir con sus obligaciones. En otras palabras, es el riesgo de que tu contraparte «quiebre» y no puedas recuperar tu dinero.

A diferencia de otros riesgos, el riesgo de contraparte es silencioso. No aparece en los gráficos de precios ni se menciona en las noticias hasta que es demasiado tarde.

Charlie Munger, el socio de Warren Buffett, insistía en que es mucho mejor comprar una empresa maravillosa a un precio razonable que una empresa razonable a un precio maravilloso.

Tres colapsos que cambiaron la historia financiera

Para entender cómo opera este riesgo, analicemos tres casos que cambiaron la historia financiera. Lehman Brothers no solo era un banco de inversión, era una institución que muchos consideraban «demasiado grande para quebrar». Su colapso demostró que ni el tamaño ni la historia garantizan la supervivencia.

FTX, el exchange de criptomonedas que colapsó en 2022, nos hace recordar cómo el riesgo de contraparte evoluciona con las nuevas tecnologías. Miles de usuarios creyeron que sus activos digitales estaban seguros en la plataforma, solo para descubrir que Sam Bankman-Fried había estado utilizando los fondos de los clientes para sus propias operaciones especulativas. La innovación tecnológica no elimina los riesgos humanos fundamentales.

Bernard Madoff operó durante décadas un esquema Ponzi que prometía retornos consistentes sin explicar claramente la estrategia de inversión. Los inversionistas sofisticados, incluidos fondos de cobertura y familias adineradas, confiaron en él por su reputación y conexiones. Cuando el esquema colapsó en 2008, se perdieron más de 65,000 millones de dólares.

Estos casos comparten un denominador: la confianza ciega en instituciones o personas sin realizar la diligencia necesaria. Como dice el proverbio ruso que popularizó Ronald Reagan: «Confía, pero verifica».

Dónde vive este riesgo dentro de tu portafolio

El riesgo de contraparte opera en múltiples formas. En el nivel más básico, cada vez que depositas dinero en un banco, estás asumiendo riesgo de contraparte. Confías en que el banco podrá devolverte tu dinero cuando lo solicites. Aunque los seguros de depósito protegen montos limitados, los grandes patrimonios quedan expuestos.

En las inversiones, este riesgo se manifiesta cuando compras bonos corporativos, inviertes en fondos o utilizas derivados financieros. Con los bonos, asumes el riesgo de que la emisora no pueda pagar los intereses o devolver el capital. Con los fondos, dependes de que la gestora maneje adecuadamente los recursos.

Los mercados de derivados amplifican este riesgo. En 2008, AIG casi colapsa por sus posiciones en swaps de incumplimiento crediticio. La empresa había vendido seguros contra el incumplimiento de hipotecas subprime sin contar con reservas suficientes para cubrir las pérdidas masivas que se materializaron.

Incluso en inversiones aparentemente seguras como los certificados de depósito bancario, el riesgo de contraparte está presente. Durante la crisis de 2008, algunos fondos del mercado monetario «rompieron el dólar», es decir, no pudieron mantener el valor nominal de sus acciones debido a pérdidas en sus inversiones.

Diversificar contrapartes, no solo activos

La gestión efectiva del riesgo de contraparte requiere un enfoque que va más allá de la simple diversificación de activos. Primero, debes diversificar no solo tus inversiones, sino también tus contrapartes. No concentres todo tu patrimonio en una sola institución, sin importar qué tan sólida te parezca.

Antes de confiar tu dinero a cualquier institución, investiga su salud financiera, su historial, su estructura de gobierno corporativo y su exposición a riesgos sistémicos. Los estados financieros auditados, las calificaciones crediticias y la reputación en el mercado son indicadores importantes, aunque no infalibles.

Mantén siempre un porcentaje de tu patrimonio en activos que no dependan de contrapartes externas. Los bienes raíces que posees directamente, el oro, y las inversiones en tu negocio pueden servir como refugios contra el riesgo de contraparte.

Para las inversiones que requieren contrapartes, privilegia instituciones con historial, regulación y estructuras conservadoras. Aunque pueden ofrecer rendimientos ligeramente menores, la tranquilidad y seguridad valen la diferencia en el largo plazo.

Los seguros de depósito bancario, aunque limitados, protegen una parte de tu patrimonio. Sin embargo, no dependas exclusivamente de ellos. Considera también la cobertura que ofrecen las cámaras de compensación en los mercados organizados.

Redundancia: el precio de la seguridad patrimonial

Nassim Taleb acuñó el término «antifragilidad» para describir sistemas que se fortalecen con el estrés. En el contexto del riesgo de contraparte, un portafolio antifrágil es aquel que no solo sobrevive al colapso de contrapartes, sino que puede beneficiarse de esas situaciones.

Cuando inviertas a través de intermediarios, utiliza múltiples plataformas y gestoras. Si una de ellas falla, las demás pueden continuar operando. Esta redundancia tiene un costo, pero es el precio de la seguridad patrimonial.

Considera también la dimensión geográfica del riesgo de contraparte. Concentrar todas tus inversiones en instituciones de un solo país te expone a riesgos sistémicos nacionales. La diversificación geográfica, aunque compleja de implementar, es necesaria para preservar el patrimonio a largo plazo.

Los riesgos de contraparte pueden reflejarse rápidamente en entornos de crisis. Establece alertas sobre la salud financiera de tus principales contrapartes y mantente preparado para actuar si observas señales de deterioro.

Tu riqueza depende de quién custodia tu dinero

El riesgo de la contraparte nos recuerda una verdad sobre las finanzas: en un mundo interconectado, nuestra riqueza depende no solo de nuestras decisiones, sino también de la integridad y solvencia de quienes custodian nuestros recursos.

La crisis de 2008 nos enseñó que las instituciones «demasiado grandes para quebrar» pueden, efectivamente, quebrar. Los colapsos más recientes de FTX y otros intermediarios financieros confirman que estos riesgos no han desaparecido, simplemente han evolucionado y migrado hacia nuevas plataformas y tecnologías.

La gestión del riesgo de contraparte no debería paralizar nuestras decisiones de inversión, pero sí debe informarlas y agregarles un componente de análisis. Un enfoque conservador pero inteligente implica diversificar contrapartes, mantener un porcentaje del patrimonio en activos de control directo, y nunca poner todos los huevos en la misma canasta institucional.

Como he insistido en análisis anteriores, invertir no se trata solo de maximizar retornos, sino de construir patrimonio sostenible que pueda resistir aquellos cisnes negros inevitables del sistema financiero. El riesgo de contraparte es uno de esos eventos inesperados, y estar preparado puede marcar la diferencia entre preservar y perder décadas de trabajo.

Y tú, ¿has evaluado recientemente el riesgo de contraparte en tu portafolio, o sigues confiando ciegamente en que todas tus instituciones financieras estarán ahí cuando las necesites?

Este contenido es de carácter educativo e informativo y no constituye asesoría de inversión, legal o fiscal. Toda inversión implica riesgos y debe evaluarse según las circunstancias particulares de cada persona.

Imagen: el letrero corporativo de Lehman Brothers exhibido en el escaparate de Christie's en Londres antes de ser subastado como lote 1002 de la venta «Lehman Brothers: Artwork & Ephemera», en octubre de 2010. Fotografía de Jorge Royan, CC BY-SA 3.0.

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